ToC: Las Máscaras de Nyarlathotep – 01×01 – Una Muerte Anunciada*

Tras terminar “Más Allá de las Montañas de la Locura“, mi grupo de Jugadores de los sábados se propuso hacerse “Los 8000 de Cthulhu” que les faltan: las Campañas grandes y gordas editadas en Español, a saber, “Las Máscaras de Nyarlathotep” y “Horror en el Orient Express“.

¿Quién soy yo para decirles que no, pobrecicos?

Eso si, esta vez en GUMSHOE, que tras varios años jugando “Las Montañas” con BRP, no puedo verlo ni en pintura. Para ello tiré directamente del documento de conversión BRP → GUMSHOE colgado en la página oficial de El Rastro de Cthulhu (Cuidado con vuestras retinas).

Sin más dilación, el Cast:

Tristán Taormín, Escapista y Mago profesional, discípulo y amigo del Gran Houdini.

Brian Richardson, Médico Forense del Estado de Nueva York.

Connor Malone, Arqueólogo y Aventurero.

Como casi todas las aventuras de la época, todo comienza con una misiva, y continúa como siempre continúan estas cosas…

¡Aviso de Espoilers como Primigenios de grandes!

Martes, 6 de Enero de 1925

En su casa de California, Tristán Taormín recibe un telegrama de su amigo Jackson Elías. Elías, un explorador, investigador y escritos de cierto renombre, especializado en Sectas y Religiones primitivas, vuelve de uno de sus habituales viajes. Comunica que necesita un equipo de Investigadores para que se reúnan con él en Nueva York, el día 15 de Enero, y menciona a la “Expedición Carlyle”. Teniendo aún tiempo de sobra, prepara con su Agente una gira por la costa este que le llevará a estar en Nueva York en la fecha prevista. Tristán contacta también con los otros Personajes, a los que conoce por su amistad con Elías: Todos han participado o ayudado en alguna ocasión al susodicho Elías con la documentación de sus libros.

Mientras aguardan la llegada de Elías a la Gran Manzana, los Investigadores indagan superficialmente sobre la Expedición Carlyle, descubriendo en las hemerotecas que se trata de una expedición privada financiada por Roger Carlyle que desapareció en África en 1919.

Jueves, 15 de enero de 1925

A primera hora de la mañana, el Dr. Richardson recibe una llamada de teléfono. Un alterado Jackson Elías le comunica que ya ha llegado a Nueva York y que se reunirá con ellos en el vestíbulo del Hotel Chelsea esa misma tarde. El tono de Jackson es de nerviosismo e incluso miedo, pero nada hace presagiar los acontecimientos que se avecinan…

Los Investigadores se reúnen en el restaurante del Hotel Chelsea, tras confirmar con el Recepcionista que Jackson se aloja allí. Solicitan que se avise a su amigo de su llegada, pero nadie coge el teléfono en la habitación. Sin preocuparse, los Investigadores hacen tiempo en el vestíbulo. Pasan los minutos y Jackson no aparece.

Extrañados, los Investigadores aprovechan el cambio de turno de Recepción para escabullirse hasta la habitación de su amigo. Allí, nadie responde a los golpes en la puerta. Haciendo gala de sus habilidades, Tristán abre la puerta del cuarto, pero antes de que pueda entrar, Malone le detiene: Ha visto figuras moverse furtivamente dentro. Avisado, Tristán busca un arma por el pasillo, encontrando un cenicero de pie de peso apropiado, y entra en el cuarto intentando encender la luz, cuando es atacado por varios hombres armados con machetes, con los rostros cubiertos por máscaras rojas que recuerdan una herida sangrante.

Machetaco Fino, el arma favorita de los Sectarios con estilo

La escaramuza pinta mal para los Investigadores, a pesar de haber podido dejar KO a uno de los asaltantes. Tristán tiene que huir escaleras abajo, mientras el Dr. Richardson busca otro cenicero con el que ayudar a Malone, que ha conseguido derribar a uno de los atacantes y forcejea con él en el suelo. Entre el Doctor y Malone consiguen reducir a su adversario. Mientras, en la conmoción, los otros dos atacantes huyen por la escalera de incendios que da al cuarto de Jackson. Malone, en un arriesgado descenso por la escalera de incendios, llega a tiempo de ver a dos hombres negros entrar en un coche y perderse en la noche neoyorkina, aunque no sin antes haber apuntado la matrícula del vehículo.

De vuelta al dormitorio, los Investigadores descubren la dantesca escena: Sobre la cama, el cuerpo sin vida de Jackson Elías yace completamente eviscerado, con un símbolo grabado a cuchillo en su frente. El cuarto es un alboroto de ropa, maletas y libros tirados, evidenciando el registro que ha sufrido el lugar.

Los Investigadores intentan reponerse del shock y pensar con rapidez. Han conseguido dejar inconsciente a uno de los asaltantes, y rápida y meticulosamente registran el lugar, encontrando algunas tarjetas de visita en los bolsillos de las chaquetas de Elías, y cartas y propaganda utilizadas como marca-páginas de sus libros. Malone realiza un boceto de la marca en la frente de su amigo. Sin saber qué importancia puede tener todo aquello, deciden guardar sus hallazgos en una maleta. Tristán desciende entonces por la escalera de incendios, entrando al Hotel Chelsea por la puerta principal, con la maleta, gritando que ha habido un ataque. En el alboroto, esconde la maleta en el vestíbulo y sube a la escena del crimen.

Llega la policía, la prensa, los curiosos. La siguiente escena transcurre directamente en la Comisaría, donde el Teniente Martin Poole, un curtido agente de la ley, interroga a los tres hombres por separado, indicándoles que permanezcan localizables por si necesitan testificar más adelante. Cansados y aturdidos, los Investigadores se retiran a casa de Richardson, su nueva base de operaciones, tras pasar por el Chelsea y recoger la maleta.

Viernes, 16 de Enero de 1925

Algo repuestos de su encontronazo con la Muerte gracias a los cuidados del Doctor, los Investigadores comienzan a analizar el material encontrado en la habitación del hotel. Las tarjetas pertenecen a la Fundación Penhew, de Londres, y a Importaciones Emerson, en Nueva York. En esta última hay escrito un nombre: Silas N’Kwane. También encuentran dos cartas, una manuscrita matasellada en El Cairo a 3 de Enero de 1919, de un tal Faraz Najir, y otra mecanografiada en papel de la Universidad de Harvard con fecha del 7 de Noviembre de 1924. También encuentran, metido entre las páginas de un libro, una foto borrosa de un yate en un puerto de Asia, un panfleto anunciando una conferencia de un tal Profesor Cowles, conocido de Malone, y de la papelera rescatan una caja de cerillas del bar El Tigre Tambaleante, de Shangai.

¿Qué es todo aquello? ¿Qué relación tiene todo eso con la Expedición Carlyle? ¿Y con la muerte de Elías?

Las preguntas se agolpan. Decididos a no dejarse ganar por el desánimo, los Investigadores se dividen el trabajo: Tristán acudirá a Harvard a hablar con la Srta. Atwright, sobre el libro mencionado en la carta, el Doctor Richardson investigará Importaciones Emerson, mientras que Malone se reunirá con el Prof. Cowles y su hija en la Universidad de Nueva York.

Tras un viaje en tren, Tristán llega a la Universidad de Harvard y se entrevista con la bibliotecaria, Miriam Atwright. Atwright queda conmocionada al conocer la noticia de la muerte de Elías, con quien había trabajado en diversas ocasiones. Deseando ayudar, consulta el archivo de correo hasta que encuentra la solicitud de Elías a la Biblioteca: El tomo titulado Sectas Oscuras de África. Atwright recuerda que el libro desapareció misteriosamente y que por eso escribió a Elías para comunicarle que no disponían de él.

El Doctor Richardson encuentra un almacén cerca de los muelles que coincide con el nombre y la dirección de Importaciones Emerson. En una pequeña oficina, en cincuentón y malhumorado Emerson contesta escuetamente a las preguntas del médico, hasta que este le cuenta que Elías ha muerto y que cuando encontró la tarjeta en su bolsillo, pensó que quizás podía haber algún paquete sin recoger. Emerson, que está enterado de la muerte de Elías por los periódicos, le comenta que no: Importaciones Emerson sólo trabaja con envíos comerciales, no privados. Elías pasó por allí hace tiempo preguntando por comerciantes que tuvieran suministradores en Mombasa: Emerson recibe paquetes desde Mombasa con destino a Silas N’Kwane, un negro que tiene una tienda en Harlem llamada La Casa del Ju-Ju. Advierte a Richarson “lo mismo que le dije a Jackson: No se mezcle con esos negros, no son buena gente“.

Malone almuerza con el Profesor Cowles, un hombretón de 2 metros y 180 kilos que aún conserva su bronceado de la anterior campaña de excavaciones, y con su hija.

Ewa Cowles. Además tiene un Doctorado en Antropología Polinesia.

Tras la animada charla y puesta al día, Malone interroga a los Cowles sobre Jackson Elías, pero ninguno de los dos parece haber conocido al escritor. Intrigado por los motivos de Elías para interesarse por la conferencia del Prof. Cowles, le pide a este que le explique de qué trata, cosa que Cowles hace encantado. Sus últimos descubrimientos en la Polinesia francesa le han llevado hasta un ciclo mítico previamente desconocido de una entidad llamada El Devorador de la Arena, adorado por algunas tribus de Australia que practicaban sacrificios humanos. Tras contarle las leyendas del Devorador de la Arena y cómo este es vencido por el niño arcoiris, le comenta que actualmente está reuniendo fondos para una expedición a Australia, donde al parecer existen una ruinas de lo que podría ser la Ciudad Subterránea mencionada en las leyendas. Las evidencias fotográficas, aunque en mal estado, convencen a Malone de que realmente los monolitos descubiertos en Australia no son una caprichosa formación causada por la erosión.

Los Monolitos Australianos

Prometiendo enviarle los resultados de sus investigaciones, el Profesor Cowles y su hija se marchan rumbo a Arkham.

De vuelta en Nueva York, Tristán intenta hablar con el Teniente Poole para enterarse de cómo van las investigaciones, pero no consigue acceder a él. Dando la jornada por terminada, y planificando una visita a La Casa del Ju-Ju al día siguiente, todos marchan a dormir.

Sábado, 17 de Enero de 1925

La nieve cubre las calles por la mañana temprano. Charles, el mayordomo de Richardson, le despierta apenas amanece: La policía está en la puerta preguntando por él.

El Teniente Poole, acompañado de dos agentes, quiere hacerle una preguntas a Richardson sobre su visita a Importaciones Emerson. Al parecer, Emerson ha llamado a la policía para informarles. Recurriendo a la misma mentira que utilizó con Emerson, le cuenta a Poole que sólo intentaba averiguar si había algún paquete para Elías. El Teniente se da por satisfecho y les advierte de que las personas que mataron a su amigo son muy peligrosas, y que por su propio bien deberían mantenerse alejados de la investigación.

En cuanto los coches desaparecen por el final de la calle, los Investigadores ya están subiendo en el suyo para hacer una visita a Harlem. Tres hombres blancos de Crédito por encima de 4 entran a un callejón de Harlem…

En un patio interior mugriento encuentran la Casa del Ju-Ju. Tristán, usando sus dotes de actor, intenta sonsacar a los lugareños, que le confirman que ese es el lugar, y que se les hace raro que un blanquito sepa donde comprar buen Mojo (Inserte chiste folklórico canariense).

El interior de la tienda es un lugar abarrotado de olor extraño, lleno de artilugios y máscaras, con animales disecados y extraños ungüentos, que los Investigadores identifican como elementos utilizados para la Magia Africana. Y al fondo, tras un mostrador de madera y una caja registradora, Silas N’Kwane, un hombrecillo que parece tallado en caoba y que sonríe con sus cuatro dientes amarillentos a las preguntas de los Investigadores.

Tristán toma la iniciativa y le dice que vienen de parte de Jackson Elías, a lo que asiente y sonríe, preguntando a su vez como se encuentra el señor Elías.

TT – Muerto.

SN’K – Si… Pobre (Sonríe).

TT – Asesinado.

SN’K – Si… (Sonríe). Cosas que pasan.

TT – Queremos saber qué quería Elías de usted.

SN’K – Nje au wewe kuwa sadaka kwa kubwa chakota (Sonríe).

TT – ¿Eh?

SN’K – Vengan esta noche (Sonríe).

TT – ¿Esta noche?

SN’K – Esta noche (Sonríe).

TT – Vale…

Los Investigadores dejan Harlem y regresan a la casa de Richardson. Mientras esperan la noche, el Doctor acude al depósito a consultar la autopsia de Elías. Las heridas se hicieron al parecer en el momento de la muerte, y se estima que la hora de la muerte rondaba las 20:00. No hay rastro de drogas o alcohol en su organismo. También han reclamado el cuerpo de Elías: Jonas Kensington, amigo y editor de Elías, es el albacea del testamento, y ha solicitado el cuerpo para enterrarlo en un cementerio en las afueras. Richardson arregla los papeles para que no haya ningún problema y se pone en contacto con Kensington para acudir al entierro.

Malone se dedica a buscar información, descubriendo el origen del símbolo grabado en la frente de Elías: Es el sello de la Secta del Dios de la Lengua Sangrienta, un oscuro culto de origen Egipcio expulsado del país del Nilo, y que se cree que pervive en algunos lugares del África ecuatorial.

Tristan, mientras tanto, intenta localizar por teléfono una copia del Sectas Oscuras de África en la Biblioteca Orne de la Universidad de Miskatonic, pero al parecer ese tomo no figura en su catálogo. Dejando encargo de que se le avisase si se encontraba alguna referencia al Dios de la Lengua Sangrienta, termina las pesquisas telefónicas.

Al caer la noche, convenientemente armados, los Investigadores se dirigen a la Casa del Ju-Ju. La calle está a oscuras. La galería que lleva al patio interior no tiene ni una bombilla, y las casas parecen vacías y muertas. Sin embargo, hay gente en el patio, 10 o 12 personas. Y Malone alcanza a ver un machete en manos de uno de los hombres.

Los investigadores desenfundan y comienzan a retroceder cuando con un grito furioso, los hombres se lanzan contra ellos, machetes en mano, mientras alguien les dispara.

Reconstrucción de los hechos

Hay un duro tiroteo mientras los hombres de los machetes caen sobre los Investigadores. Los Investigadores consiguen huir en su coche, con Tristán herido de cierta gravedad. Richardson consigue dar esquinazo a los perseguidores y vuelven a casa del Doctor, que vuelve a atender sus heridas, esta vez dictaminando reposo para todos durante un par de días.

Lunes, 19 de Enero de 1925

Los Investigadores acuden al sepelio de Jackson Elías, junto a Jonas Kensington. Sólo ellos acompañan a Elías en su despedida. De regreso a la ciudad, en las oficinas de Prospero Press, Kensington les pone al día de los últimos trabajo de Elías: En su investigación sobre las sectas del África negra, Elías descubrió indicios de que alguno de los miembros de la Expedición Carlyle podía seguir vivo. Kensington entrega a los Investigadores las notas que Elías le envió desde Nairobi, y la carta en la que le solicita un anticipo para poder continuar la investigación. Las notas están pulcramente organizadas y ordenadas a la manera de Elías, con la que todos están familiarizados. Menciona nombres y lugares, y el nombre del Dios de la Lengua Sangrienta y su culto aparecen en el texto.

El Doctor Richardson se da cuenta de que Kensington no les está contando la verdad, y comienzan a presionar al editor, recordándole que si Elías ha sido asesinado por algo relacionado con al Expedición Carlyle, él mismo puede estar ahora en el punto de mira. Kensington les cuenta los últimos acontecimientos:

Elías le llamó por teléfono a mediados del diciembre pasado, nervioso y hablando de un plan a nivel mundial, que había estado en áfrica y en China y había visto cosas increíbles. Cuando le pidió que se tranquilizase, Elías dijoq ue no podía, que había un calendario y que quedaba poco tiempo. Le dijo que en breve estaría en Nueva York y colgó. Kensington les enseña entonces un último juego de notas: Elías se las entregó el día 15 de Enero por la mañana. Son una serie de desvaríos y garabatos incomprensibles, donde las únicas frases que se pueden entender del texto no hacen si no poner en tela de juicio la cordura de su autor. Kensington no desea que la memoria de Elías quede manchada por un escándalo ni su integridad como escritor puesta en duda, y por eso no desea que los documentos salgan a la luz.

Es mediodía en Nueva York. El cielo es gris como una losa de cemento y la nieve cae perezosamente sobre las calles. Bajo tierra, en una tumba poco profunda, los restos de Jackson Elías reposan para siempre, mientras un mal de proporciones cósmicas acecha en algún lugar del planeta.

Continuará…

———-

* En la mayoría de las aventuras publicadas en Español de La Llamada de Cthulhu, cuando el gancho de la misma es una carta enviada por un “pariente lejano” o un “amigo al que no ves desde la Universidad”, casi invariablemente el remitente de la misma estará muerto antes de que los Investigadores lleguen a encontrarse con él.

6 comentarios

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6 Respuestas a “ToC: Las Máscaras de Nyarlathotep – 01×01 – Una Muerte Anunciada*

  1. Denis

    Estamos muuuuuyyyy jodidos, esto no ha hecho más que empezar😄

  2. ummm que yo sepa el señor Taormin reside en la actualidad en la ciudad de San Francisco…y…ya pillare al negraco de la tienda del juju,,,

  3. Y el sistema Gumshoe tampoco va bien para esta partida, necesitariamos el sitema John Wood…

  4. Los Angeles tambien, y cuando se habla de Los Angeles se dice Los Angeles y se añade California, pero bueno aceptamos barco

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