Ashen Stars – 01×00 – Dead Rock Seven (Piloto) Parte II

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Cast:

Capitán Aze Hawk. Un intrépido héroe de guerra. Tras una larga y gloriosa carrera, antes de verse relegado a un trabajo de despacho, renunció a su cargo y se alistó como Efectuador. Ahora, patrulla La Sangría en busca de redención.

Ingeniero Alzado. Antes conocido como Vaon Sors, segundo de abordo del Capitán Hawk. Aún recuerda las torturas a las que fue sometido y su antigua lealtad al hombre que le abandonó a su destino y con el que vuelve a servir.

Piloto Francine Dare. Tras una vida de esclavitud, la joven piloto consiguió comprar su libertad. No dudó en alistarse y servir con sus habilidades a su Capitán, y quizás así averiguar de dónde proceden sus extraños poderes…

Doctora Alana Fairfax. Bajo su apariencia de vieja exploradora encantadora, hay una historia de violencia y un pasado criminal. Obligada por la ley a alistarse, cumple condena como parte de la tripulación.

Oficial de Comunicaciones Volith.  Volith, antigua Oficial de Inteligencia Durugh, sirve a las órdenes del Capitán Hawk, guardando celosamente lo que sabe de la tripulación y  de su propio y oscuro pasado.

El Regulador La vieja nave asignada al Capitán Hawk y su tripulación, una Runner que ha visto tiempos mejores pero aún muy capaz de cumplir su misión.

Y con esto y un bizcocho galáctico, comienza la segunda parte de nuestro episodio piloto…

¡Cuidado!

¡Una nube de spoilers neutrónicos se aproxima!

El Capitán, viendo que es imposible fiarse de nadie dentro de la estación, se retira al Regulador para proteger las pruebas y las bases de datos. (El jugador no pudo acudir a la sesión)

Los Lasers llegan al cubículo de Huang al mismo tiempo que R(i)k(o)-Kh(a)z (Ventajas de tener 4 brazos: Puedes sujetar la toalla y la pistola sin perder la dignidad). Al abrir la compuerta, el horror: Sangre por todos lados, el cuerpo de Huang yace destripado sobre su consola.

Los Lasers no dudan un segundo: Un chequeo rápido de la escena les confirma que las heridas son coincidentes con las causadas a la Ingeniero Lonzo, y coinciden con las que podría ocasionar un Warspite. La tensión se hace patente: sea lo que sea que ha matado a Huang y a Lonzo, sigue en la mina.

Mientras Volith se retira con R(i)k(o) a su cubículo para iniciar un cierre de emergencia de la estación desde su consola, la Dra. Fairfax y Francine continúan investigando.

La HoloCam que vigilaba la habitación se encontraba desconectada físicamente, y los túneles y accesos de ventilación son demasiado pequeños para poder moverse por ellos. Francine descubre en el ordenador de Huang un informe de accidente a medio terminar: El informe de un accidente que no ha ocurrido aún, con la pérdida de cientos de Colectores de Mesiones.

Alzado, viendo que el cierre de la estación representa un serio problema para los suyos si dependen de Canary o de R(i)k(o) para moverse, aprovecha la presencia de Wyckham para que introduzca una autorización de “Superusuario” para que los Lasers puedan moverse con libertad. Una vez con acceso a una terminal, el Cyborg comenzó a rastrear en el sistema las imágenes del sistema de seguridad: El pasillo de acceso al cubículo de Huang no muestra ninguna actividad sospechosa previa al ataque.


Siguiendo la pista de los Colectores del informe de Huang, Fairfax y Francine revisan los almacenes de la estación. Allí descubren que no hay rastro de los Colectores, pero la memoria de una Carretilla Elevadora les pone sobre la pista: Un túnel supuestamente desmantelado en un nivel profundo de la estación. Con ayuda de un minero, llegan hasta el lugar, topándose por el camino con una extraña escena: Un trabajador de ojos enloquecidos increpa a otro minero, que retira un cable eléctrico de un conducto. El hombre, que ya había protagonizado un encuentro con Francine, se aleja de ellos, diciendo incoherencias sobre “La ira de los ángeles“.

Al final del túnel, encuentran por fin el botón: Los Colectores “destruidos” en los accidentes, desmantelados y empaquetados para ser transportados. Millones de Créditos se amontonan en la oscuridad esperando que alguien pase a recogerlos.

En el cubículo de R(i)k(o), Volith se encuentra con las paredes empapeladas en lo que para cualquier humano sería una colección de recortes de entomología, y un enorme tanque de larvas. R(i)k(o), en un estado muy alterado, pone la Estación en Cierre: Todas las personas no autorizadas necesitan cursar una solicitud para poder cruzar cualquier puerta o exclusa. De inmediato, comienzan a llegar airados mensajes de los mineros. R(i)k(o) coge sus armas para buscar y acabar con la criatura que intenta acabar con ellos.

Mientras, Alzado aprovecha su momento de acceso completo al sistema para rastrear quién es el responsable de las alteraciones en los registros, grabaciones, etc. Aunque las huellas están borradas, el hacker no ha sabido eliminar todas las evidencias. En un archivo de registros poco conocido, Alzado encuentra por fin una pista: Los cambios en el vídeo de seguridad y los registros sobre la Ingeniero Lonzo fueron realizados desde la consola de R(i)k(o)-Kh(a)z.

Alzado se comunica inmediatamente con Volith, que intenta negociar con un alterado insecto gigante armado que teme por su vida. Los demás Lasers van convergiendo en el cubículo, disruptores en mano, para proceder a la detención. Al verse enfrentado a las pruebas, un amplio número de Lasers y un numero igual de amplio de esposas, y sabiendo que en la prisión le esperan muchos de los que el mismo envió allí, R(i)k(o) vuelve su disruptor contra si mismo y se vuela la cabeza.
Aturdidos, los Lasers sellan el Tanque Larval del jefe de seguridad, en prevención de que vuelva a regenerarse en unas cuantas horas. Sin embargo, la falta de actividad en el misma les hace temer que quizás haya otro Tanque Larval en algún sitio de la mina. Alzado, sabiendo que aún tienen un margen de 4-6 horas, vuelve a poner a los Lasers a investigar. Ya se preocuparán de R(i)k(o) cuando sea el momento.

El Capitán, desde el Regulador, rastrea dónde se encuentran los trabajadores de la estación, descubre en uno de los pozos desmantelados a un Ingeniero y un minero. Alzado, Fairfax y Francine descienden a la mina y encuentran a la joven Johana Dawn hablando con un minero, que inmediatamente intenta huir de los Lasers. Sin embargo, la amenaza de fuego variado de Phasers le convence de volver.

Durante el interrogatorio, la verdad por fin sale a la luz: El minero es Sam Dawn, hermano de Johana, al que todos los demás mineros creen un chivato. Johana y su hermano trabajan en el asteroide para pagar su deuda a los Jaosentis, una poderosa organización criminal del cercano planeta Pactyas.
Wyckham, R(i)k(o) y Huang son los artífices de una operación de estafa: Mientras desmantelan la mina, registran como destruidos cientos de Colectores de Mesiones, que luego venden a los Jaosentis por una elevada cantidad de créditos. Johana, acuciada por las deudas y temiendo por su familia, accedió a participar en la estafa. A cambio de su declaración, Sam pide a los Lasers que protejan a su hermana. Accediendo a su petición, los Lasers graban la declaración completa de Johana.

Cuando le preguntan sobre la muerte de la Ingeniero Lonzo, la historia da un giro inesperado: Unos meses atrás, una criatura interplanar quedó atrapada en los Colectores de Mesiones. La extraña criatura, llamada “Krao”, agoniza. Lonzo estaba trabajando para descubrir cómo mantener viva a la criatura utilizando campos de captación mesiónica de baja potencia. Francine, recordado de repente extrañas visiones de un pasado desconocido, les cuenta que los Krao son una raza transplanar emparentada, o quizás enfrentada, con los Vas Mal, y que sus campos mórficos pueden ser afectados por el funcionamiento de los Colectores de Mesiones.

Sabiendo que mientras esté en el asteroide no estará segura, Volith escolta a Johana hasta el Regulador, encargándose de su seguridad. (La Jugadora tenía que irse a trabajar)

El resto, ya con todas las cartas sobre la mesa, vuelven a la zona de Ingenieros. Allí se enfrentan a Wyckham, con las pruebas de la operación de estafa. Wyckham les ofrece parte del beneficio por los Colectores, una buena suma de Créditos, a cambio de su silencio, pero los Lasers se mantienen fieles a su deber y proceden a detenerle. Cuando le enfrentan al hecho de que saben que tienen al Krao, Wyckham lamenta no haber acabado con la criatura cuando tuvo la oportunidad: Sostiene que una subida de potencia de los Colectores de Mesiones será suficiente para acabar con ella. Los Lasers se llevan a Wyckham a los túneles para que les indique dónde se encuentra la criatura, aunque Wyckham se muestra visiblemente asustado. Enfundados en sus trajes de vacío, los Lasers se adentran de nuevo en las entrañas de la mina abandonada.

El corredor está a oscuras, oficialmente desmantelado y abandonado, lejos de las zonas con soporte vital de la mina. Un solitario cable energético alimenta una fila de Colectores de Mesiones, que vibra de forma imperceptible mientras nimbos de estática se transmiten por su superficie hacia la oscuridad. En un túnel cercano, contenedores de equipo y un panel de control mantienen el Colector funcionando. Wyckham se niega a seguir avanzando, pero los Lasers le persuaden encañonandole con sus disruptores.

Las oleadas de estática se adentran en la oscuridad, y los Lasers avanzan lentamente. De la oscuridad aparece una figura, un minero con su traje sucio empuñando una herramienta. Con paso rápido se dirige hacia Wyckham, que se queda paralizado de terror. Los Lasers abren fuego contra el minero al ver que no responde a sus órdenes de arrojar las armas.

Y entonces, cuando el hombre cae, simplemente desaparece frente a los ojos de los presentes. Wyckham, aterrorizado, intenta escapar de los Lasers. Viendo que va a ser de poca ayuda, antes de continuar avanzando la Dra. Fairfax encierra a Wyckham en uno de los contenedores de material de la entrada de la galería. Ya libres de problemas, los demás continúan avanzando por el oscuro túnel.

De entre las sombras se materializan tres hombres rudos tatuados. Sin trajes de vacío. Tres criminales con las marcas de los Jaosentis, que rápidamente rodean a la joven Francine y comienzan a golpearla. Francine no intenta defenderse, repitiendo una y otra vez que no cree en ellos, que no pueden ser reales. Cae al suelo, mientras sus compañeros corren para ayudarla, disparando sobre las apariciones y librandola de ellos, aunque no sin antes recibir varios golpes. Cuando Fairfax llega al túnel, se queda con ella, tratando de ayudarla mientras Alzado avanza hacia la guarida-prisión del Krao.

Ante el capitán, poco a poco, comienza a hacerse visible una figura. Los pulsos de estática que recorren los Colectors ionizan el aire, creando un destello azulado y tenue que envuelve cada pocos segundo el cuerpo intangible de la criatura. Extremidades imposiblemente largas se adivinan en el leve destello iónico.

Una luz se enciende en el techo del túnel. Una luz fría y dura que cae sobre una mesa de metal, inclinada 45 grados. El metal refulge, y los grilletes de la mesa están limpios y relucientes. En una mesilla auxiliar, muy baja para un humano, se alinean, perfectamente ordenadas, herramientas con mangos extraños y hojas relucientes. Figuras achaparradas se entrevén en las sombras, acercándose lentamente a Alzado. Entonces, el segundo de abordo comienza a llamar al Krao, a preguntarle por sus intenciones, por lo que ha sucedido.

La mesa y las criaturas desaparecen. El Krao se manifiesta con la forma del Capitán Hawk, hablando con Alzado. Venía de muy lejos. Está atrapado. Quiere vivir. No quiere estar sólo.

Alzado se reúne con los suyos tras el encuentro. Deciden mantener con vida al Krao y contactar con los Vas Mal para que se encarguen de él. Detendrán a Wyckham y a R(i)k(o)-Kh(a)z y los entregarán a las autoridades para que sean juzgados, y proporcionarán protección a Johana Dawn como testigo principal de la acusación.

Y cuando todo parece estar arreglado, una nave Jaosentis entra en el sistema: Los delincuentes vienen a recoger su mercancía.

Sin embargo, los Lasers no se amedrentan fácilmente. Preparan una emboscada en cuanto el transbordador de los Jaosentis se acopla a la mina. En menos de dos minutos los delincuentes han sido reducidos y los Lasers, utilizando el transbordador y los trajes espaciales de los Jaosentis, entran en la nave enemiga. Un breve tiroteo les da el control del puente y de la nave, deteniendo a todos los tripulantes.

Una semana después, los Vas Mal llegana  un acuerdo y compran el asteroide minero y a estudiar la situación del Krao. Alzado, tras presentar el informe para el Consorcio Cronstedt, entrega el dinero requisado a los Jaosentis para la compra de los Colectores a los mineros de SIS-45546, como “Bonificación por Decomisión”.

El Regulador enciende sus motores y salta hacia el infinito.

Misión cumplida

Fin del Episodio

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