Dark Sun Reloaded

Los Reyes Hechiceros

Los Señores de las Ciudades Estado de Athas. Los Elegidos. Los Supervivientes. Se dice que son 9 los que deciden los destinos de los habitantes del desierto. Se sabe que 7 gobiernan en las Ciudades Estado tras las murallas y las torres. Tres de ellos no han sido vistos bajo la luz del Sol Oscuro en décadas.

Uno de ellos fue asesinado.

Los Reyes-Hechiceros son los gobernantes de Athas, los últimos Grandes Magos que sobrevivieron a la Guerra. Algunos dicen que son los mismos Hechiceros que lucharon por el dominio de Athas cuando aún era un vergel rebosante de vida. Algunos creen que el poder ha pasado de padres a hijos a lo largo de generaciones. Otros insinúan que ningún ser humano ha podido vivir tanto tiempo. Todos tienen parte de razón.

Los Reyes-Hechiceros llevan toda su vida en guerra. Algunos recuerdan la época en la que Athas estaba cubierta de praderas y bosques, en que los ríos descendían de las cumbres nevadas en caudales infinitos que desembocaban en el océano. Otros jamás han conocido nada más que el polvo y la arena. Pero todos siguen la Senda del Dragón.

Cuando los Hechiceros del antiguo Athas perfeccionaron el arte de la magia, avanzaron más allá de lo que nunca se había descubierto. Nadie, excepto los Reyes-Hechiceros, sabe cual es la relación entre la Magia y los Dragones, pero hace 2000 años, los Señores de la Magia comenzaron una batalla encarnizada por adquirir el conocimiento último de la Magia: La Senda del Dragón, que cambia a aquel que la sigue y lo transforma en una criatura de magia pura y poder infinito. Este conocimiento llegó cuando el declive ecológico de Athas ya era innegable: La magia estaba consumiendo la tierra misma, robando la vida y dejando tras de si un desierto quemado y muerto.

Los Grandes Magos se lanzaron a por la energía restante con toda su fuerza. Estalló la Última Guerra. El mundo se agitó, se partió y se convulsionó. Continentes enteros se hundieron. Panos de Realidad fueron arrasados y consumidos para alimentar las tormentas mágicas con las que los Hechiceros se enfrentaban los unos a los otros. Y a medida que las batallas se recrudecían, los Reyes-Hechiceros comenzaron su transformación, y con su poder, derrotaron a sus enemigos.

Para cuando la guerra hubo terminado, Athas ya no existía. El desierto había conquistado el planeta.

La civilización se había colapsado. La naturaleza había muerto. Los mares se habían secado. Millones murieron. Los supervivientes se agruparon alrededor de las pocas fuentes de agua, en las ciudadelas fortificadas que habían sobrevivido a la guerra. Los Reyes-Hechiceros se asentaron en ellas, convirtiéndose en la fuente del poder y la estabilidad de la zona, trayendo orden al caos, y fundando las Ciudades-Estado. De esta forma, se aseguraron el control del más preciado bien de Athas: Los últimos vergeles y zonas fértiles existentes. Las últimas reservas de Magia del mundo.

Ahora, cientos de años después, los Reyes-Hechiceros siguen vigilándose unos a otros, inmersos en una guerra fría mientras buscan la forma de dar el siguiente paso en su camino a trascender la forma humana, conocedores de que si estallase de nuevo la guerra, esta vez sería la definitiva.

Los Cruzados

Nadie sabe quién fue el primer Rey en declarar un Edicto de Purificación, ni cual de las muchas razas de Athas fue su víctima. Los enanos reivindican haber sido la única de las razas que sobrevivieron a las sucesivas oleadas de fanatismo alentadas por los Reyes. Dos gigantescas estelas grabadas, situadas en la Llanura de los Huesos narraban la crónica de las muchas Purificaciones que sacudieron el continente de norte a sur, pero los Cruzados las derribaron hace más de 300 años, y la arena las devoró.

Esto es lo que se sabe con cierto grado de certeza:

Las Purificaciones fueron instigadas por los Reyes Hechiceros para enmascarar el colapso ecológico que amenazaba Athas. Se identificó la causa de los extraños fenómenos y del tiempo cambiante a la existencia de Razas Menores, que afrentaban a los Dioses Verdaderos y robaban el aliento vital de la tierra adorando a dioses falsos. Los templos lanzaban la llamada a las armas, y todos aquellos que deseaban unirse se presentaban en los templos para ser ungidos y ordenados Caballeros Protectores. Se les entregaba una espada, una capa y una armadura de cuero trenzado (La “Armadura Cruzada” que acabaría dandoles nombre). Los Caballeros Protectores eran puestos al mando de algún Guerrero leal al Rey Hechicero y enviados a recorrer las tierras de su señor aniquilando a todos los miembros de las razas declaradas impías y a aquellos que les dieran alimento y cobijo.

Los Caballeros Protectores, muchos de ellos campesinos empobrecidos y hambrientos, se convirtieron en un ejército de saqueadores, guiados por los Generales del Rey Brujo. Las ejecuciones públicas, las torturas y los ajusticiamientos públicos se convirtieron en visiones habituales en las ciudades y los pueblos. A medida que Athas moría, las bandas de Caballeros se convertían en más y más comunes. Los Generales ordenaron la construcción de Casas Capitulares en las ciudades, y los fuertes se convirtieron en una visión común en las tierras baldías, siempre vigilantes ante la amenaza de las razas impías. Los Caballeros requisaban los bienes impíos y las tierras de los ajusticiados. Pronto, los Diáconos de los principales templos de Athas comenzaron a temer el poder de los Caballeros Purificadores. Y los Caballeros, a ansiar el poder de los Diáconos.

Se inició otra guerra, esta vez secreta, llena de intrigas y asesinatos. Durante muchos años ambos grupos se dedicaron a matarse entre ellos mientras iban purgando Athas de todas las razas impías. Y cuando ya sólo quedaron los enanos, atrincherados en sus profundas fortalezas inexpugnables, para culparlos del avance del desierto y la muerte de los bosques, Diáconos y Caballeros comenzaron una guerra civil, declarando al otro bando enemigos de los Dioses Verdaderos. Hubo batallas y ardieron ciudades.

Y entonces el Sol se oscureció, y los Reyes Hechiceros arrasaron la Orden de la Purificación. En una noche antinatural, los templos de los Dioses fueron reducidos a escombros. La tierra fue sacudida por terribles temblores, y los escasos y menguantes mares se perdieron en las grietas que llagaban hasta el corazón de la tierra. Se la llamó La Larga Noche, y duró cuatro días y cuatro noches completas. Cuando el sol volvió a brillar, estaba manchado y ennegrecido, y nunca más se recuperó. Los mares se habían precipitado al abismo, y los Dioses habían abandonado Athas.

Los Reyes-Hechiceros recogieron los restos de los Caballeros Purificadores. Los elegidos fueron entrenados en las ciudades-estado, seleccionados personalmente por los Reyes-Hechiceros, bendecidos con su poder.

Cuando terminó la Larga Noche, había nuevos Dioses en Athas. Y tenían un ejército.

Thri-Kreen

Los Kreen son una de las razas más numerosas de Athas, contándose su número por decenas de millones. Y una de las más peligrosas.

Supervivientes de la espiral de extinción que se abatió sobre el planeta hace dos mil años, la creencia común es que los Kreen provienen de algún tipo de langosta originaria de las tierras altas, obligadas a sobrevivir en un entorno cada vez más duro y seco. Hoy, dos mil años después, la mente-colmena de los Kreen son la entidad más voraz y despiadada de las llanuras. De más de un metro de largo, armadas con afilados espolones y espinas, los enjambres Kreen viajaban con el viento devorando todo a su paso: plantas, ganado, cuero, madera, tela, carne. Con sus alas translúcidas, cabalgaban sobre las corrientes de aire recalentado, sobrepasando montañas y llanuras, viajando miles de kilómetros en pocos días. Caían sobre cualquier lugar con un atisbo de vegetación y lo arrasaban, dejando atrás sus huevos enterrados en la arena, esperando a la lluvia que nunca llegará.

A medida que la vegetación moría, los Kreen se volvieron más y más voraces. Pronto, las distintas mentes-colmena comenzaron a devorarse unas a otras. Los rasgos psiónicos comenzaron a manifestarse más y más frecuentemente, dando ventaja a las colonias más grandes, con más mentes capaces de generar más energía psiónica. Los vencedores devoraban a los vencidos y se apareaban con los más fuertes y aptos. Pronto, las colonias dejaron de buscar la vegetación, y, usando una forma rudimentaria de telepatía, comenzaron a volar en dirección a la fuente más abundante de proteínas y agua de Athas: Otros seres vivos.

Dos mil años después, sólo una colonia Kreen sobrevive, formada por decenas de millones de los más fuertes, despiadados y poderosos Kreen de todos los antiguos enjambres. Recibe cientos de nombre a lo largo y ancho de Athas: Los Devoradores, La Muerte Negra, La Tormenta Desoladora, La Muerte Alada. Todos rezan para que no caiga sobre ellos. Cada pocos años, se escuchan historias sobre una caravana que nunca llega a su destino. Asentamientos de las montañas desaparecen de repente. Ciudades que han resistido cien años de guerra desaparecen en una noche, defensores y asediadores devorados por igual.

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Los Thri-Kreen son los más grandes y extraños de los Kreen. A diferencia de sus hermanos, son solitarios y han perdido su capacidad de volar. Cazadores del desierto, rápidos, solitarios y silenciosos, recorren grandes territorios buscando y devorando cualquier fuente de alimento. Algunos pensadores e investigadores creen que son una especie diferente, que evolucionó en dirección opuesta a los Kreen. Otros piensan que son los miembros más grandes y poderosos del Último Enjambre, que alcanzaron la suficiente complejidad mental como para escapar de la mente-enjambre y vivir en solitario. Los Thri-Kreen cuentan que son los últimos supervivientes de los enjambres que fueron devorados por el Último Enjambre, herederos de la memoria y el poder psiónico de sus mentes-colmena, custodiando sus antiguos territorios.

Ninguna de esas historias es cierta, y los Thri-Kreen siguen recorriendo las tierras desérticas, silenciosos, buscando en la arena huellas del Último Enjambre, tratando de localizar su guarida siempre cambiante, enfrentándose brutalmente a cualquier otro Thri-Kreen con el que se encuentran, impelidos por un impulso atávico que puede significar el fin de los Kreen… o de Athas.

3 comentarios

Archivado bajo Ideario, Planes de Batalla

3 Respuestas a “Dark Sun Reloaded

  1. hristostoichkov

    Esta historia, ¿es una versión alternativa? Si es así, felicidades!

    • .
      En efecto, es una versión alternativa de Dark Sun, la que utilizo para jugar con mi grupo. Intento mantener las ideas básicas, pero darles un giro diferente a algunas cosas que no terminaban de convencerme.

  2. Pingback: Reescribiendo Athas: Dark Sun Reloaded II | Mundos Posibles

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