CyberPunk

Tuned to a dead channel.

The sky above the port was the color of television, tuned to a dead channel.

Neuromante, Willian Gibson

Me gusta el Cyberpunk, y personalmente creo que no había ningún juego de rol que haya leído/jugado que se acerque a los conceptos de la literatura Cyberpunk tal como yo los entiendo (Excepto quizás Industrias SLA, aunque no sé que parte será responsabilidad del maestro Pablo Valcárcel). Los juegos más conocidos del género (Cyberpunk 2020 y Shadowrun) no pasan de ser interesantes juegos de simulación de combate futurista, que beben de la escenografía y la estética Cyberpunk, pero no profundizan ni en las ideas ni en los temas del género.

¿LOOPER? ¡Pero si no salen implantes ni Megacorporaciones!

La película Looper ha sido uno de los últimos referentes CyberPunk que he visto. Y, efectivamente, no hablan de conspiraciones corporativas ni cyberimplantes ni acción frenética. ¿Qué tiene entonces de Cyberpunk?

– Los Personajes
Los protagonistas de las novelas de Gibson son perdedores. Son material dañado por el mundo en el que viven, se han escurrido entre las grietas de la sociedad y han acabado en el vertedero de los inadaptados, los desposeídos y los rechazados. Johnny es un recadero que lleva información de un sitio a otro como miles de otros mensajeros, dispuesto a trabajar para gente con pocos escrúpulos y mover información robada. Case es un ex-hacker que robaba a sus jefes y ya no puede conectarse a la Matriz, malviviendo como chorizo en un suburbio. Neo es un hacker que vive en un cuchitril y hace trapicheos con drogadictos y gente del mundillo.

Looper

En Looper, Joe es un tipo que se gana la vida disparandole a gente que la mafia envía desde el futuro para ser eliminada, gastandose la plata en drogas, prostitutas y vicios en una zona de la ciudad que dista mucho de ser elegante.

Los personajes del género no son héroes. No son elegantes, no son oscuros y atractivos, no despiertan el temor de sus semejantes. Son chorizos, rateros, drogadictos, ex-combatientes, traficantes de información de medio pelo, el poso de una sociedad hiper-moderna que se ha ido estratificando lejos de las torres de cristal y acero de las Corporaciones. Son los especialistas en hacer lo que nadie quiere hacer. No hay glamour en el Cyberpunk.

– La Tecnología
Johnny…the street finds its own uses for things“. Esta cita de Quemando Cromo (Burning Chrome) define en esencia la relación del Cyberpunk con la tecnología. Los personajes del género trastocan, pervierten y modifican la tecnología para adaptarlas a sus necesidades y deseos. Es al mismo tiempo un reflejo de la lucha contra el orden establecido: Las Corporaciones fabrican un producto diseñado para X, pero en las calles se convierte en una pieza para conseguir Y. No se fabrica un amplificador de reflejos: Se reprograma un sistema para curar el parkinson, se añade un hardware experimental para amplificar la respuesta neuronal y se implanta en una clínica clandestina en los suburbios de Chiba City.

Johnny Mnemonic: I need a Sino-logic 16. Sogo 7 Data Gloves, a GPL stealth module, one Burdine intelligent translator… Thompson iPhone.

El Metal bajo la Piel no es le objetivo en el género Cyberpunk. Es un hecho, algo que existe y está ahí, una consecuencia del avance de la tecnología y de la especialización. Los personajes se mantienen dentro de la corriente tecnológica por necesidad, por obligación, arriesgándose a perderlo todo si dan un paso atrás (Johnny Mnemonic y Neuromante), pero mejorar, comprar cacharritos e implantarse no es el objetivo. Es una huida hacia adelante intentando mantenerse en la cresta de la ola, una escalada que lleva siempre a la caída, a la obsolescencia. Y precisamente cuando caen es cuando se convierten en los protagonistas del género.

– La Sociedad
El mundo Cyberpunk se parece demasiado al nuestro. O a lo que se parecerá al nuestro en un futuro próximo. Pero ese mundo nunca se describe, nunca es el telón de fondo de las historias: Ninguna de las novelas fundacionales transcurre en los tranquilos barrios corporativos ni en los seguros rascacielos-fortaleza de las arcologías. Es un mundo maniqueista: O con ellos, o contra ellos. La seguridad de la Corporación a cambio de la esclavitud, como se refleja en Matrix, o la vida en clandestinidad luchando por los restos (Cuando no directamente contra las megacorporaciones). “Era musulmana en Dakota del Sur, hasta que un buen día pasó a ser delito”, dice una desterrada a la isla-prisión de Los Ángeles en 2013: Rescate en L.A. El precio de la seguridad es la perdida de toda libertad, y el resultado de vivir en las grietas de la sociedad es la lucha constante.

En Looper se señala a ese mundo que siempre se ve en el horizonte, pero nunca se alcanza desde el suburbio.
City

– Si, bueno… ¿De qué va toda esta chapa?
De elecciones. El Cyberpunk lleva inevitablemente a las elecciones de los personajes, como esas elecciones dan forma al mundo en que viven, cómo afectan a los demás, y como pueden tomar decisiones que cambien la realidad. Los protagonistas han tomado decisiones equivocadas en el pasado, han peleado en el bando equivocado, han caído por las grietas y pagan las consecuencias. Se les ofrece el pacto con el diablo, volver a la cresta de la ola, recuperar lo que perdieron, salir del agujero. En ese momento no hay nada que perder y mucho que ganar. Los personajes son enfrentados a sus miedos y a sus debilidades humanas, manipulados y colocados en una posición insostenible: El fin del dolor, del abandono, de la miseria. El regreso a la humanidad, el perdón a cambio de su sumisión, de realizar ese último trabajo. Una última carrera en las sombras y todo habrá acabado.

El personaje del Cyberpunk acepta. Sabe que lo que le ofrecen es una trampa, pero al mismo tiempo alberga esperanzas: ¿Y si fuera cierto? ¿Y si esta vez, sólo esta vez, las cosas salieran bien? No es un héroe que actúa por altruismo, pero tampoco es el perfecto anti-héroe que no tiene espacio para la moral ni la duda. Es esa duda la que le hace moverse hacia adelante, pero al mismo tiempo es la que le obliga a plantearse las preguntas que desembocarán en la revelación final: ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? ¿Qué estoy haciendo en realidad? ¿Para qué?

Y en un momento de revelación, se dan cuenta de que pueden decidir, de que pueden cambiar las cosas, de que pueden hacer algo. Hay una decisión a la que todos los personajes del Cyberpunk deben enfrentarse: Hacer lo correcto, sin importar el precio a pagar por ello.

Snake

President: What’s it going to be, Plissken? Them or us?

Snake Plissken: I shut down the third world, you win, they lose. I shut down America, they win, you lose. The more things change, the more they stay the same.

Esto es el Cyberpunk para mi. Esa pregunta, esa duda que puede cambiar el mundo, ese equilibrio de la realidad a punto de romperse, en manos de personajes complejos y humanos, defectuosos y egoístas, que son puestos frente a un dilema que sólo ellos pueden resolver, sabiendo los sacrificios que conlleva, y el alto precio a pagar decidan lo que decidan hacer.

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